Letras

Kuropa y Olivera (Ayuí / Tacuabé ae347cd,  2010)

1. SIETE PALOMAS
(Diego Kuropatwa)

Traigo un ramito de ilusión pa´regalar,
con siete aromas que la brisa me entregó,
siete luceros entre tanta oscuridad,
pétalos blancos de cristal.

Señor no quiere compartir esta emoción,
regando el suelo con trocitos de canción,
que de una vez se bese el cielo con el mar,
que se entrevere en el dolor el verbo amar.

Y que tu voz sea la flor por nacer,
y que tu llanto sea río en la sed,
siete palomas tus manos tus pies,
y un corazón para ver.

Traigo en mi espalda un horizonte soñador,
con siete orillas donde desembarca el sol,
siete caricias entre tanta soledad,
brazos y venas de coral.

Señor no quiere ser cometa y anunciar,
que al otro lado de este infierno hay un lugar,
que se desnuden la mentira y la verdad,
que sean niños los que enseñen a jugar.

Y que tu voz sea la flor por nacer,
y que tu llanto sea río en la sed,
siete palomas tus manos tus pies,
y un corazón para ver.

2. UNA LÁGRIMA
(Rubén Olivera)

Una vez
una flor en un vaso
quedó girando como si bailara,
como gira la tierra agitando el viento
que mueve las olas del mundo
y frunce las aguas.

Una vez
un gesto amable del aire
volvió remolino las hojas del suelo,
como mueve la dicha
a esa madre que siente
que va hamacando
a su hija en el vientre.

Y los novios hamacan
las manos tomadas
y la lluvia es pianista
en las hojas delgadas.
Una lágrima
distinta a todo
una lágrima
entró en mi boca.

Es que vino
mi hija riendo
y escondía como si jugara
una flor de regalo
que puse en un vaso con agua
y vuelta tras vuelta
aun gira en mi alma.

Como mueve la tierra
las olas del mundo
como mueve la dicha
a esa madre.
Una lágrima
distinta al miedo
una lágrima
entró en mi boca.

Como hamacan los novios
las manos tomadas
como toca la lluvia
en las hojas delgadas.
Una lágrima
distinta al miedo.

3.SUMALE
(Rubén Olivera)

Sumale al lugar una luna
luz que estaba en el aire.

Sumale el mirar
tu feliz manera de andar la tarde.

Me dirás, te diré
nadie está más solo que nadie.

Esa mujer en las fotos no salía muy bien,
esa mujer, su ángel, era el movimiento.
Esa mujer paseaba por el atardecer
y no sabía iba por mi vida casi entrando
en la ilusión de lo eterno.

Madrina de mi sueño voy a dormir en tu pecho,
madrina de mi sueño no me dejes caer,
madrina de mi sueño hazme un lugar
en la punta de tus dedos,
quiero salir en tu espejo.
Quiero saber si
me dirás, te diré
nadie está más solo que nadie.

4. TENGO
(Diego Kuropatwa)

Tengo las ganas, pero ya me arrepentí,
tengo la suerte del que nunca arriesga.
Tengo la fuerza, pero no para vivir,
de qué me sirve tan poca insolencia.

Tengo la bronca de la sin razón,
tengo la risa un poco sin vergüenza.
Tengo la trampa, pero no al ratón,
de qué me vale tan poca experiencia.

Tengo los mapas de la confusión,
tengo una llave para muchas puertas.
Tengo la curva de la distracción,
de qué nos sirve tanta línea recta.

Tengo el aroma de la salvación,
tengo el capricho de la independencia.
Tengo las ruedas pero no el motor,
no se hace patria con la panza llena.

Tengo tu mano, tengo tu sudor,
y tu paciencia un poco descompuesta.
Tengo proyectos en un borrador,
la cama ya se está poniendo vieja.

5. LOS OTROS DÍAS
(Rubén Olivera)

Por hoy,
el día es nuestro y ya se ve
la gente que en tantos países
se encuentra, se busca.

Por hoy,
hay una calma de asustar,
recuerdos vagos de un Chicago
que mayo no deja olvidar.

Por hoy,
son miles que están llegando,
más miles no son suficientes
y un día no puede bastar.

Si es hoy,
si es nuestro el primero de mayo,
los otros días de quien son.

Por hoy,
la gente sueña y quiere ver
que mayo venga desbordando
desde su propio corazón.

Por hoy,
por siempre el día está esperando
sobre sus llagas su cansancio,
sobre su rabia.

Si es hoy,
si es nuestro el primero de mayo
los otros días de quien son.

6. INTERIORES
(Rubén Olivera)

En la mesa sandías de yeso,
mil platitos cubren la pared,
un San Jorge cuidando la siesta
y a su lado sonríe Gardel.

Entra el viento, juega en los caireles
si dejan abierta la puerta cancel,
y se cuela en los cuartos, remueve,
olores secretos: colonia y laurel.

Florecían los blancos jazmines
su claro misterio a la luz lunar.
Florecían los jazmines blancos
y a todos un ramo les iba a llegar.
Florecían las lunas de enero
y la calle Fray Bentos olía a jazmín,
madera sonora en la radio
Isolina Núñez hablaba de amor.

De la cama colgaba el rosario,
en la olla con tierra un malvón
y en la trompa de un elefantito
un billete por siempre quedó.

Desde lejos los pasos se escuchan
si alguien va cruzando por el comedor,
donde a veces tiembla el cristalero
con sus copas de extraño color.

Florecían los blancos jazmines…

Y en el patio yo leía historias
de mágicas tierras con raro esplendor
y quizás no sabía que en casa
rondaba la magia esperando un cantor.

Florecían los blancos jazmines…

7.YO NO PIDO
(Diego Kuropatwa)

Yo no pido una venganza,
no pido una revancha, por amor no pido nada,
no pido una tormenta, ni una luz ni una frazada,
para cubrir mi espalda,
yo no te pido nada, yo no te pido nada.

Yo no pido una chequera,
ni quiero tu comida, que siempre me alimenta,
no pido tu confianza, si sé que no la gano,
no quiero tus sermones, no quiero ni un regalo,
yo no te pido nada más,

que una risa, una caricia a tiempo,
papá que ya estoy viejo y al verme en el espejo,
no te veo.

Yo no pido una avalancha, que borre las heridas,
no pido tu regreso, no pido tu partida,
ni una luna, ni una estrella, que alumbre mi camino
yo no te pido nada, yo no te pido nada.

Yo no pido una guerrilla, que libere mis sueños,
no quiero dictaduras para borrar aquellos, si soñar es lo más bello, no pido tus canciones, ni tampoco tus versos,
yo no te pido nada más,

que una risa, una caricia a tiempo,
papá que ya estoy viejo y al verme en el espejo,
no te veo.

Y aunque espero, y es difícil
sé que nada es imposible para empezar.
Tanto tiempo, sin tu abrazo
y en tu corazón hay llanto, escúchame, más…

que una risa, una caricia a tiempo,
papá que ya estoy viejo y al verme en el espejo,
no te veo…

más que una risa, una caricia a tiempo,
papá que ya estoy viejo y al verme en el espejo,
te estoy viendo.

8. VISITAS
(Rubén Olivera)

Es preferible que te sientes
así podremos descansar,
la calle está tan peligrosa
a la hora que solés llegar

Es que a partir de mis insomnios
vos me empezaste a visitar
y algo de alcohol hace milagros
para sentir que estás acá.

Pero porqué hablo yo solo
y nunca te puedo escuchar,
si en este mundo todos tienen
alguna historia que contar.

Es que me olvido que tú vienes
desde otra muerte a visitar,
que siempre cuidas a tus vivos
como cuidamos de vos.

Pero no es llevándote unas flores
si no sabría a qué lugar,
a veces te cuido en carteles
y hoy te quiero cobijar.

La calle está tan peligrosa
a la hora que solés llegar,
si te preparo ya una cama
quizás no tengas que marchar.

Es que me olvido que tú vienes
desde otra muerte a visitar,
que siempre cuidas a tus vivos
y que entendés cuando

una parte mía busca la alegría
y la otra no sabe que hacer,
hoy somos tus sobrevivientes
que a veces te sienten volver.

Es preferible que te quedes
así podremos descansar,
ya que los dos ahora sabemos
a que se llama soledad.

Es que a partir de mis insomnios
vos me empezaste a visitar
y algo de alcohol hace milagros
para sentir que estás acá.

Es que me olvido que tú vienes
desde otra muerte a visitar,
que siempre cuidas a tus vivos
como cuidamos de vos.

Pero no es llevándote unas flores
si no sabría a que lugar…

9. LOS NOMBRES
(Rubén Olivera)

Los padres  eligen los nombres
que llevan los hijos.
Los hijos eligen el día
en que van a nacer.
Los padres eligen los nombres
que llevan los hijos,
por ejemplo
Raúl, del francés, atrevido al pelear,
Sofía, del griego, la que ama el saber
y el sonido de un nombre vuela,
se posa, en ella, en él.

En el silencio en que ya creces,
el olvidado manantial,
navegas, ríes, sueñas,
en placentera soledad.
En el silencio en que te meces,
sin viento, sin respiración,
contando días, lunas, meses,
se empieza a quererte.

Pasa el tiempo
se pierden las aguas,
el asombro, la luz que te baña,
vienes,
buscando palabras ya vienes,
buscando palabras
los padres eligen los nombres
(de un libro, un abuelo, de un tío, un amigo),
los hijos eligen el día en que van a nacer
(de fuego, de agua, de aire, de tierra).

Los padres eligen los nombres
que llevan los hijos,
por ejemplo
Lautaro, araucano, osado y audaz,
Constanza, latino, la que es firme y tenaz,
y el sonido de un nombre
vuela, se posa, en ella, en él.

Hay tantas cosas que mereces
tan solo por estar aquí,
será que el mundo se te ofrece
o acaso va  a dolerte.

Pasa el tiempo
se pierden las aguas,
el asombro, la luz que te baña,
vienes,
buscando palabras ya vienes,
buscando palabras…

que no hay nada en la oscuridad,
que la muerte es verdad, pero no importa,
que de alguna manera siempre estaremos juntos,
entonces,
los padres eligen los nombres
que llevan los hijos.

10. NO SÉ BAILAR
(Rubén Olivera)
Es que así como tú me ves
mira mi negra no sé bailar
y te juro nunca pensé
que eso te fuera a poner tan mal.

Si es verdad que tú me querés
quizás lo sepas disimular,
saca la mano de tu frente
que no te quiero ver llorar.
Mírame negra, mírame.

Es que así como tú me ves
mira mi negra no sé bailar,
así que si vos querés salir
hay que pensar en otro lugar.

Pero vos me decís que no
que así conmigo esto no va más,
que yo no entiendo lo que es perder
para tu cuerpo la libertad.
Mírame negra, mírame.

Y es que no hubo otra solución
con la cadera no voy tan mal
pero no sé que hacer con los pies
con esos pasos que tú me das.

Y al verte alegre tanto reír
y tan contenta que me enseñas
sudo y sudo pero allá voy
mira mi negra que ritmo,
mirame que lindo,
no sé bien qué hacer con los pies
con la cadera no voy tan mal.

Un pasito pa´llá tun tun ,
un pasito pa´cá tun tun
es así como va tun tun,
es así como va tun tun.

Es que así como tú me ves
mira mi negra no sé bailar
y te juro nunca pensé
que eso te fuera a poner tan mal.

Y a pesar de que me decís
que no me ibas a abandonar
sudo y sudo pero allá voy
mira mi negra que ritmo
mirame que lindo,
no sé bien qué hacer con los pies
con la cadera no voy tan mal.

Un pasito pa´llá tun tun ,
un pasito pa´cá tun tun
es así como va tun tun,
es así como va tun tun.

11. MADRE NATURALEZA

(Diego Kuropatwa)

Dueña de la lluvia y el sol de enero,
dueña de mis horas la eternidad;
despeinas mi frente con tu suspiro,
viento salado, que traes del mar.

Señora que puso un mantel celeste,
en aquellos días frente al Paraná;
merendamos juntos de tarde en tarde,
de beso en beso, te aprendí a amar.

Me quedé atrapado entre tu sonrisa tela de araña,
y floté en el aire cuando tu boca me hizo volar;
eres temporal que arrastra y se lleva mis pensamientos,
y como el tiempo, vienes y vas,
y como el tiempo, vienes y vas.

Señora que puso un mantel celeste,
en aquellos días frente al Paraná;
merendamos juntos de tarde en tarde,
de beso en beso, te aprendí a amar

Me metí en el fondo de tus recuerdos buscando alivio,
y salté al abismo desde tu pelo hasta tus pies;
sembraste el camino con tu perfume de tierra negra,
donde contigo, yo caminé,
donde contigo, yo caminé.

Me quedé atrapado entre tu sonrisa tela de araña,
y floté en el aire cuando tu boca me hizo volar;
eres temporal que arrastra y se lleva mis pensamientos,
y como el tiempo, vienes y vas,
y como el tiempo, vienes y vas.

12. URUGUA Y
(Rubén Olivera)

Aguará guazú, carumbé,
tacurú, kiyú, surubí,
ñacurutú, yaguareté,
Urugua y.

Paysandú, Chuy, Tacuarembó,
Guaviyú, Cuareim, Batoví,
Caraguatá, Ytuzaingó,
Urugua y.

Arazá, timbó, takuaral,
arapey, yatay, curupí,
mburucuyá, jacarandá.

María Luisa Tiraparé,
Andresito Guacurarí,
San Francisco Borja del Yí,
Urugua y.

13. FLORES EN EL MAR
(Rubén Olivera)

Hay flores en el mar.

En el borde de tu falda
hoy te vienen  a entregar,
madre fuerza de las aguas
flores blancas en el mar.

Hay flores en el mar.

En el borde de tus barcas
una tenue claridad,
y en los ojos de tus hijos
se te puede adivinar.

Hay flores en el mar.
Se van las barcas de Yemanjá.

En el borde de tus aguas
hay un murmullo de sal,
son aladas tus espumas
es salado tu cantar.

Si hay flores en el mar.

14 TENDRÁ QUE VENIR
(Diego Kuropatwa)

Calle, de mi interior,
es el lugar perdido de mi voz,
es empedrado, traje del dolor,
silencio y fuego.

Tiempo, del corazón,
de gestos bendecidos bajo el sol,
de sueños que desnudan la razón,
balcón al cielo.

Algo vendrá para cambiar el norte,
despejará la niebla del lugar,
evocará la esencia de los hombres,
algo vendrá, algo vendrá.

Calle, que es callejón,
y hacia el final el mismo paredón,
la misma pena cuelga en un balcón,
antigua prenda.

Aires, de confusión,
la luz que llega borra lo anterior,
la tierra bajo un manto de cartón,
se despereza.

Algo vendrá para cambiar el norte,
despejará la niebla del lugar,
evocará la esencia de los hombres,
algo vendrá, algo vendrá…

Algo tendrá que venir.

15.TE VOLVISTE GRIS
(Diego Kuropatwa)

Te volviste gris, y después reproche,
rayo de tu voz, trueno de la noche,
un volcán mujer, pechos de ceniza,
un decir que sí, pa´correr de prisa,
yo te quiero, yo te quiero.

Un sol que te vio, que te dijo pica,
dentro del baúl, tu mejor sonrisa,
una luz mujer, en todas tus sombras,
una sombra que, no era más que aurora,
yo te quiero, yo te quiero.

Te volviste gris, y después carreta,
llevando dolor, rodando de pena,
como buey mujer, arrastrando historias,
como espina que, se hunde en la memoria,
yo te quiero, yo te quiero.

Un sol que escapó, y te dejó dormida,
dentro del baúl, tu mejor sonrisa,
una piel mujer, abierta en las sombras,
una sombra que, no era más que aurora,
yo te quiero, yo te quiero así.

16. Y QUE DIRÁN
(Diego Kuropatwa)

Un día más no tiene sentido aquí,
me cansé de las horas que giran y giran
sólo porque sí.
Un día más ya no es un día en mí,
si mis pasos se tuercen, si saltan, si vuelven,
si quieren seguir.

Y qué dirán cuando el sol se despierte
en la noche más negra.
Y qué dirán si el lucero en la tarde
me ayuda a dormir.
Qué pasará cuando caiga un segundo
más tarde en tu vida,
qué quedará de mí, de mí.
Un día más no tiene sentido aquí,
que de tanta rutina la gente se olvida
y no llega a vivir.
Un día más no cuenta para mí,
si la tierra es el cielo y tu voz el consuelo
para resistir.

Y que dirán cuando caigan los muros
sembrados de miedo.
Y que dirán cuando tanta alegría
me ayude a subir.
Que pasará cuando caiga más tarde
que nunca en tu vida,
qué quedará de mí, de mí.

Un día más no tiene sentido aquí,
si no encuentro lo mío si sigo un camino
que ya repetí.
Un día más ya no es un día en mí,
si mis pasos te buscan, se encuentran,
se juntan, si quieren vivir.

Y qué dirán cuando el sol se despierte
en la noche más negra.
Y que dirán cuando tanta alegría
me ayude a subir.
Qué pasará cuando caiga un segundo
más tarde en tu vida,
qué quedará de mí, de mí.

17. SALÍ AL ENCUENTRO
(Diego Kuropatwa)

Salí al encuentro en todos tus misterios,
juro que el tiempo no me acompañó,
el mar me hablaba más que tú mirada,
la noche oscura te ha partido en dos.

Salí a la calle como un fugitivo,
un ex convicto preso del amor,
quise manchar mi mano con tu cuerpo,
y terminé flotando en el cordón.

Salí con paso inquisidor,
volví atrapado en tu hoguera.

Jugando al filo de mis sentimientos,
busqué en tu vientre la gota de luz,
pequeño oasis de las soledades,
para el desierto de mi corazón.

Salí a decirte todo lo que siento,
robarte el alma era la intención,
pero esta historia sin rostro y sin nombre,
en el olvido un beso congeló.

Salí con paso inquisidor,
volví atrapado en tu hoguera.

18. ESO TAN TUYO
(Lautaro Hourcade)

Nada es más luz que el sol
nada puede verse,
así mismo canto,
que el todo se hace chico cuando te miro.

Tiempo de no pensar
de no de pensar
parece lo mismo,
parece que estuvieras al lado mío.

Y no me quedan más
que lágrimas secas en tu abrigo
que te olvidaste un día en que nos quisimos.

Cerca de aquel fulgor
se escapó tu voz
la canción que acalla,
sombra ensordecedora de tiempos míos.

Quiero neutralizar
esta soledad
que tu falta me hace,
me hace falta tibieza acostumbrada.

Y no me quedan más
que lágrimas secas en tu abrigo
que te olvidaste un día en que nos quisimos.

Quiero secar el mar
y llevarme su sonido
para guardarlo en un cajón.

19. ELLA VA 1 y ½
(Alberto Wolf)

Hablando consigo misma,
siguiendo el consejo mejor
cerró la puerta despacio
miró la casita al pasar.

La tibieza de la mañana,
el rocío mojando los pastos,
su vestido naranja flotando,
ella va.

La carretera la recibió
con su brillo y espejismos,
dejando atrás su bequeló
caminó lento con decisión.

Como si fuera a alguna parte,
como si alguien la esperara,
con su vientre de embarazada,
ella va.

Hablando consigo misma,
aprendiendo lo que es lejos,
caminando en un ensueño,
descifró el polvo de la pista.

Alternando con el destino
las señales de la carretera,
fascinada y confundida
ella va.

Una tarde de abril (Ayuí / Tacuabé a/e197, 1998)

1-UNA TARDE DE ABRIL

Llegaba tarde a la salida
cuando ya te ibas con Paulo del jardín,
jugaban juntos tan bonitos
no supe si acercarme o seguirlos así.

Y yo que siempre fui de hablar
confundiendo las palabras de amor
con el amor,
busqué en el hueco de sus manos
el tiempo deseado que abril me regaló,
lejos del dolor.

Allí encontré una margarita
de un amarillo que nunca soñó Van GOgh
sintiendo que todos lo sabían
la tarde, los colores, todo menos yo.

Lo sabía
el chirriar de las hamacas
el globo que se escapa
a un cielo de niñez.
Lo sabía
el trompo en su girar
y todo lo que un día
vamos a extrañar.

Y cuando pasan esas cosas
que parece que nunca se pueda ya reír,
la vida tranquila en su danza
se acerca y nos alcanza una tarde de abril,
lejos del dolor.

Y cuando pasan esas cosas
que parece que nunca se pueda ya reir,
tranquilamente en su danza
la vida nos alcanza una tarde de abril

Rubén Olivera: voces, guitarra, cuerdas de naylon y acero. Martín Muguerza: batería. Popo Romano: bajo. Sergio Fernández: piano, flautas dulces y percusión. Arreglo de guitarra de nylon compartido con Jorge Drexler.

2- SUMALE

Ver “Kuropa y Olivera”

3-URUGUA Y

Ver “Kuropa y Olivera”

4-LAS ABUELAS

Las abuelas usan ondulines al ponerse la red
y se les ve el viso paradas en el almacén.

Las abuelas curan con un toque de mináncora el mal,
juegan a la conga y se equivocan siempre al cortar.

Las abuelas, las abuelas que veo yo.

Las abuelas viven en castillos que no quieren perder,
sabias, caprichosas, pequeñas princesas sin rey.

Las abuelas viajan por la sangre en un eterno espiral,
nos dejan lunares, sus ojos, su forma de andar.

Las abuelas, las abuelas que llevo yo.

Las abuelas bordan un molino en el viejo mantel
y siempre les falta una pieza en el juego de té.

Las abuelas velan en la noche por el niño que está
y por el ausente, no importa, ellas velan igual.

Las abuelas, las abuelas que quiero yo.

5-FLOR DEL VIENTO

No estuviste en las entrañas de tu mamá
pero si en nuestros sueños.

No hubo espera en los pasillos de un hospital
fue otra infinita espera.

Flor del viento, dame tu risa, quedate aquí.
Cuantos miedos, cuantas preguntas que han de venir.

y cuando nos llegue el tiempo
en que los hijos ya grandes
abrazan a los padres al pasear,
brillará la misma luz
en los ojos nuestros.

¿’Ta que el cielo tiene una luna que está bonita?
¿Ta que duermes, ta que te acuna una vidalita?

Y cuando nos llegue el tiempo
en que los hijos ya grandes
abrazan a los padres al pasear,
brillará la misma luz
en los ojos nuestros.

Rubén Olivera: quitarra y voces. Ana Apotheloz: flautas traveseras. Mariana Berta: corno inglés, flauta dulce. Sergio Fernández: arpa.
6-NO SÉ BAILAR

Ver “Kuropa y Olivera”

8-PROFECÍA

Tanto que yo dije que terminaría
con una muchacha que se llamase María.

Pantalón hindú y ese nombre de las profecías,
cosa rara, dentro y por fuera, la misma María (ella mimaría).

No quiero estar más lejos
de lo que abarca tu perfume
Y entre los misterios del viaje
nos dejó un cachorro la vida.
Quiero a una muchacha que hoy se llama María.

Ven a mi jardín le cantaba y ella se reía,
hoy en mi rosal no florece la melancolía.

Tanto que yo dije que mi vida terminaría
con una muchacha que se llamase María.

No quiero estar más lejos
de lo que abarca tu perfume.
Y entre los misterios del viaje
nos dejó un cachorro la vida.
Quiero a una muchacha que hoy se llama María.

9-INMIGRANTES

En la luz crepuscular
sobre las olas livianas
un barco se hace a la mar
parte de tierra italiana.

Entre dos luces se van
soñando otrOs inmigrantes
que de Galicia saldrán
mirando atrás y adelante.

¡Maravilla, maravilla!, que tan solo una promesa
sosiegue tanta tristeza, esta sed de estar en paz.
¡Maravilla, maravilla!, una sed que no se calma
con la tierra, con los hijos, esta sed es de otra agua.

Amore, amore, donni nelle mie braccia. Stiamo andando verso un
posto dove saremo stranieri.

“Adios gloria! Adios contento!
¡Deixo a casa onde nacin,
deixo a aldea que conoso
porun mundo que non vint”(1)

En la luz crepuscular
sobre las olas y el tiempo
necesario es navegar
todo sigue en movimiento.

Hay un lugar más allá
que es un país sin nostalgia
donde se van a encontrar
nuestra tierra y nuestra alma.

¡Maravilla, maravilla!, que tan solo una promesa
sosiegue tanta tristeza, esta sed de estar en paz.
¡Maravilla, maravilla!, una sed que no se calma
con la tierra, con los hijos, esta sed es de otra agua.

“El mundo enteramente iluminado resplandece bajo el signo de
una triunfal desventura”.(2) Pero viajamos. ¿Cuál será nuestro
velamen, cuál será nuestro lucero?

¡Maravilla, maravilla, mundo nuevo tan distante
todos somos inmigrantes a una nueva humanidad.
(1) Rosalía de Castro (2) Theodor Adorno

Rubén Olivera: guitarra y voces. Ana Apolheloz:  flauta travesera. Eduardo “Pitufo” Lombardo: percusión. Mariana Berta: oboe, corno inglés.  Martín Muguerza: batería. Popo Romano: bajos. Gastón Ciarlo “Dino”  y Cristina Fernández: voces recitadas.

10-CIELITO

(Letra: R. Olivera /  Música: Daniel “Pollo” Píriz-R. Olivera.)

Basada en “Cielo Bonito” (D. “Pollo” Píriz)

Cielo, cielito mi cielo,
será que aun te puedo cantar,
tal vez me ayude el lucero
que alumbró los muros de aquella ciudad,
tal vez sitiando al deseo vendrán tus coplas.

Vuela, águila mora,
ya no hay más nido bajo este sol.
Cruza, cielo y más cielo,
va en tu desvelo nuestra ilusión.
Nunca se vio más oscuro
ni hubo un silencio mayor.

Bailen, muertitos míos,
que nadie vaya a quedarse atrás,
traigan sus desvaríos,
sus ganas locas de libertad.
Nunca se vio más oscuro
ni hubo un silencio mayor.

Cielo, cielito, mi cielo,
será que aun te puedo cantar,
tal vez me ayude el lucero
que alumbró los muros de aquella ciudad,
tal vez no habiendo consuelo vendrán tus coplas.

11-EL SHOPPING

Tan pronto abrió el diario vio la noticia:
“anciano muere en el shopping de un infarto”,
leyó distraídamente algunas líneas,
entonces su corazón tuvo un sobresalto.

Es que el nombre de aquel hombre lo conocía
y tantas cosas cruzaron por su memoria,
leyó apresuradamente, no tuvo dudas,
viajando por su pasado en aquella historia.

Y así volvieron los años en que estuvieron presos,
un “político” y un “común” que se conocieron,
su amigo era un ladrón con la suerte echada
y aquella celda el mundo que compartieron.

Yo voy a morir allí, quién olvidará el dolor.

Ya tarde entró al velorio y por los rincones
los veteranos compinches filosofaban:
- el viejo en realidad pasó por la vida
tratando de que la gente lo respetara.

Recordó cuando le contó que se había casado
por las fotos, por el arroz, pa’ decir yo valgo,
por ver que a su felicidad alguien la envidiaba,
para que alguien alguna vez le envidiara algo.

Se enteró que por algún tiempo fue cuida coches,
meta seña nadie hacía caso y rezongaba,
que de noche tenía quince televisores
cuando frente a una vidriera se sentaba.

Yo voy a morir allí, quién olvidará el dolor.

Ya se estaba por ir cansado de tocar timbre
y notó que alguien miraba por la ventana,
- señora, disculpe, sé que no me conoce,
pero su esposo siempre de usted me hablaba.

Comentaron del disparate que estando enfermo
al shopping fuera a pasear, ¡mire la ocurrencia!,
que ese día se la pasó entre los papeles
que escondía en el cajón de sus pertenencias.

Recordó cuando se cruzaron en una esquina
en donde él dijo en tono de confidencia,
- tengo planos de aquel hotel en que nos guardaron
y me escapo si es que caigo en la reincidencia.

Yo voy a morir allí, quién olvidará el dolor.

Cuando iba entrando en la juguetería del shopping
todo en su cabeza ya coincidía,
la empleada bien se acordaba de aquel abuelo
con esos mapas que estudia la policía.

Después dirían que eran dibujos sin importancia
de aquel penal que en shopping se convirtiera
(quien entre aquí abandone toda esperanza
de olvidar algún día lo que viviera).

Quien sabe quiso volver en algún delirio,
quizás encontró su celda en una vitrina,
quizás él no soportó ver al ratón Mickey
sentado en donde estaba su letrina.

Yo voy a morir allí, quién olvidará el dolor.

Rubén Olivera: guitarra y voz. Martín Muguerza: batería. Popo Romano: contrabajo

13-ROSA CANTORA

“Oigo tu voz llamándome,
recuerdos que devuelve el tiempo,
tu voz me nombra y me duele otra vez…
Pienso en tus palabras recordándote,
la noche agranda su silencio,
y en él te escucho volviendo a decir…
La noche es tan amarga y lenta,
la zamba te recuerda tanto,
que cuando canto me olvido,
que cuando canto me olvido…

Fragmento de “Recordándote” (Alfredo Zitarrosa)

Madre, los vientos de enero
suspenden su vuelo
no quieren jugar,
dime ¿qué golpe es tan fuerte
que deja a la gente
queriendo llorar?

Dicen, que la más hermosa
de todas las rosas
ya no cantará,
¿quién mira y deja alta la ceja,
quién le da al mundo el bajo profundo
si él ya no canta siempre?

Madre, un hombre pasea
de traje en la arena
a orillas del mar,
y los médanos blancos
lo encuentran fumando
y buscando un lugar.

Si él ya no canta ¿cómo se levanta
y da flor el rosal?,
tan solo habría rosas albinas
rosas heladas ya sin espinas
si no cantara siempre.

Viene y me cuenta que no se encuentra
ya entre la carne o en la osamenta
y nos da encendido el hígado herido
si algún camino precisa luz.
Viene y me dice que no bendice
que aquí en el llano fue sólo humano
y hace su nido en cada oído
y en los latidos del porvenir.
Y ‘en cada sueño, en cada batalla
o en la milonga más uruguaya
viene cantando y cantará por siempre.

Rubén Olivera: guitarra y voz. Ana Apotheloz: flauta travesera.  Andrea Vita: violonchelos.  Sergio Fernández: guitarras.

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CD “Interiores”.

Reúne los discos de vinilo:  “Álbum de fotos y canciones” (Ayuí, 1987, en estudio) y “Lugares comunes” (Ayuí, a/e61,  1991, en vivo)

1-LA MUJER DE CAL

Basado en el cuento “La mujer” (Julio César Castro)

Era un hombre que se hallaba solo
como tanta gente suele estar.
Siempre en aquel bar se acomodaba
y si la lengua en el alcohol le naufragaba
a veces le contaba a los amigos
de una mujer que no olvidó.

Una noche que estaba bien borracho
arrimaron su mesa a la pared
pusieron una silla al otro lado
pintaron en la cal una mujer
le dijeron alguien vino a visitarte
y dice que hace tiempo no se ven.

Lo sentaron en la silla y frente a él
le sonrió el dibujo en la pared.
El hombre se puso tan contento
miraba la figura sin aliento
ya ves quien lo diría balbuceaba
vos buscando y yo sólo soñar.

Y habló y habló toda la noche
de los sueños y de cuanto la esperó.
Poco a poco el bar se fue vaciando
y se oía siempre a ellos conversando
los amigos se marcharon sin saber
si acaso hicieron bien o hicieron mal.

Traía su luz tibia la mañana
y acodado en el mostrador
el dueño del boliche dormitaba
cuando despertó y los vio pasar
ella iba quitándose del hombro
las últimas cáscaras de cal.

4-VISITAS

Ver “Kuropa y Olivera”

13- FLORES EN EL MAR

Hay flores en el mar.

En el borde de tu falda
hoy te vienen  a entregar
madre fuerza de las aguas
flores blancas en el mar.

Hay flores en el mar.

En el borde de tus barcas
una tenue claridad
y en los ojos de tus hijos
se te puede adivinar.

Hay flores en el mar.
Se van las barcas de Iemanjá.

En el borde de tus aguas
hay un murmullo de sal
son aladas tus espumas
es salado tu cantar.

Si hay flores en el mar.

16-INTERIORES

Ver “Kuropa y Olivera”

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Rubén Olivera vol. 2 (Ayuí / Tacuabé a/e42. 1983)

1 – LOS OTROS DÍAS
(Voz y guitarra: Rubén Olivera.  Batería: Gustavo Etchenique. Bajo: Andrés Recagno)

Por hoy
el día es nuestro y ya se ve
la gente que en tantos países
se encuentra , se busca
por hoy
hay una calma de asustar
recuerdos vagos de un Chicago
que mayo no deja olvidar.

Por hoy
son miles que están llegando
mas miles no son suficientes
y un día no puede bastar.
Si es hoy
si es nuestro el primero de mayo
los otros días de quien son.

Por hoy
la gente sueña y quiere ver
que mayo venga desbordando
desde su propio corazón.
Por hoy
por siempre el día está esperando
sobre sus llagas su cansancio
sobre su rabia.
Si es hoy
si es nuestro el primero de mayo
los otros días de quien son.


2 – CANCIÓN DE AMOR A DOS VOCES

(Voz, guitarra y bandola: Rubén Olivera.  Contrabajo: Miguel Pose)

Te declaré mis amores, reíste de mi penar,
Tanto me maltrataste que ya no te quiero más.
(Tanto me maltrataste y no poderte olvidar).

Te declaré mis amores y me hiciste tanto mal,
Llené de rencor mi pecho, tu amor ya no quiero más.
(Tanto rencor te debo y no poderte olvidar).

La carta en que me decías “quizás podamos hablar”
Del viento ya son pedazos que no me volví a mirar.
(La carta que me escribiste la leo en mi soledad).

Tu pelo que enloquecía con el viento del jardín
Ya no enamora ni duele, logré apartarte de mí.
(Tu pelo que cuando gira, te oculta y me hace sufrir).

Tanto me maltrataste…
(Tanto me maltrataste y no poderte olvidar).
Tanto rencor te debo…
(Tanto rencor te debo y no poderte olvidar).
Tu carta ya son pedazos…
(La carta que me escribiste la leo en mi soledad).
Tu pelo ya no enamora…
(Tu pelo que cuando gira, te oculta y me hace sufrir).
Logré apartarme de ti…
(Y aunque quisiera apartarme te busco y estás en mí).

3 – DEL MAZO
(Texto: Mauricio Ubal.  Música: Rubén Olivera.  Voz: Daniel Magnone. Guitarra: Rubén Olivera. Violín: Raquel Goldemberg. Bandoneones: Enrique Introíni. Contrabajo: Miguel Pose. Sintetizador: Carlos da Silveira.)

¿Por qué no podremos salir
así nomás del mazo
del bar
del copetín?
¿Dónde empezamos a caer
en esta tos redonda
o rueda del café?
¿De qué aprendimos a huir
a deambular sin uno
por la felpa del casín?
¿Con quién se aburre el corazón
prisionero en la esfera
que el vaso dibujó?
¿Por qué no querremos salir
así nomás del mazo
del vaso
del sinfín?

4 – TU ESCONDITE
(Mauricio Ubal-R.Olivera).  Voces: R. Olivera. Cornos: Alexis Buenseñor.

Como el polvo suspendido en un rayo de sol
te sorprendo escondida siempre en mi canción.

5 – LA EXTRAÑA HISTORIA DE MARIANITA
(Voz, guitarra, silbido: Rubén Olivera. Coros: Ana María Apotheloz y Mariana Berta. Cornos: Alexis Buenseñor. Trompeta: Manuel González Sanguinetti. Órgano: Ernesto Hidalgo. Arreglo: Ernesto Hidalgo.)

¡Vengan todos, vean, un milagro ocurrió
y ahora hay santa que nos dé su protección!
Sus paredes sudaron sangre
y un espíritu divino en ella entró.

¡Vengan todos, vean, cuánta paz en su mirar,
va de blanco en la pared que sangró!
Los inválidos la tocan y le rezan,
los enfermos le piden su bendición.

¡Vengan todos, vean, cuánta gente alrededor,
entre mil velas la santa su mano alzó!
Sobre una cruz se acuesta y llora
todos saben que el momento ya llegó.

¡Vengan todos, vean, está el barrio en el lugar,
Marianita está temblando, va a volar!
¡Qué solos, qué solitos quedan todos por acá,
sin la santa, quién nos protegerá!
¡Vengan todos, vean, Marianita levitó,
sus huesitos una aureola los cubrió!
Y aunque Marianita está en el suelo
todos saben que en el aire se perdió.

6 – SIGLO XX
(Texto: Nazim Hikmet. Versión: Rubén Olivera. Música: Rubén Olivera )

Qué bueno que hubiera sido
(uno se pone a pensar)
en otro tiempo haber nacido,
ahorrarse tanto penar.

No, no quisiera eso, no,
que yo no soy desertor,
que no me asusta mi tiempo
aunque arrincone el dolor.
Que yo nunca he creído
haber nacido muy pronto
en mi tiempo miserable
mi siglo grande y heroico.

Más, pasará tanto tiempo,
(uno se pone a pensar)
largo el camino presiento
ahorrarse tanto penar.
No, no, mucho, mucho antes,
antes y a pesar de todo
mi siglo está agonizando
mi siglo está renaciendo.

Y sus días serán bellos
tras esta tremenda noche,
noche que ya se desgarra
en alaridos de aurora.
Nuestro tiempo estallará
pleno de sol, amor mío,
lo mismo que tus ojos
lo mismo que tus ojos.

7 – CANCIÓN PARA ALGUIEN QUE PODRÍA HABERSE LLAMADO MARÍA
(Texto y música: Rubén Olivera (contiene una cita del vals “Yo no sé que me han hecho tus ojos” de Francisco Canaro. Voces y guitarras: Vale 4 (Jorge Di Pólito, Jorge Lazaroff, Daniel Magnone, Rubén Olivera)

Hoy te vi pasar moviendo tus encantos femeninos
y creí que me moría, María,
los ojos se me saltaban, el pecho se me agitaba
pero con buena intención.

Yo pensaba en arrimarme, sin estar muy presentable
y para empezar la cosa, María,
busqué una canción hermosa que al oído te dijera
Lo que yo no sé decir:
“Tus ojos para mí
son el reflejo fiel
de mi alma que al querer
ama con frenesí.
Tus ojos para mí serán….”

Pero cuando me acercaba me fijé muy alarmado
que no tenía corbata, María,
y que abajo se asomaba el papel por los zapatos
que hoy llovía y los forré.

Como un diente a mí me falta si hablo el aire se me escapa
y la pinta me vendía, María,
y capaz ni te llamabas como yo lo imaginaba,
¡ay, María! en mi canción.
“Tus ojos para mí…”

¡Ay, María, qué cobardes que podemos ser los hombres
cuando ataca la vergüenza, porque
qué le va a hacer caso a este pobre laburante
una mina como vos!
¡Chau María acollarate con alguien que te merezca
y que tenga mucha guita, la guita,
mové tu linda colita que yo la miro y te canto
olvidando nuestro amor.
¡Chau, María!, acollarate con alguien que te merezca
y que tenga mucha guita, la guita,
mové tu linda colita que yo la miro y te canto
pero con buena intención

8 – LA LUZ DEL DÍA

Sí, no digas más,
estamos juntos, pero te irás,
y ahora te miro casi dormida
casi perdida.
Sí, que cómo cuesta
poder quererse
sin destruir, sin deshacerse
sin ir matando lo más deseado.
Sí, más que abrazar
se aprietan fuerte
desesperados se clavan uñas
como aferrando las soledades.
Sí, que el tiempo pasa pero
¿quién borra el cementerio de amores viejos
que cada uno lleva por dentro?
Sí, ¿cómo será
de tanta herida sacar igual
fuerzas que sigan buscando siempre
la luz del día?

9 – LA LOCA

No me dejan gritar.
Yo te quiero llamar.
Puede ser
que me quieras ver.
Preciso que me digas:
-tan tarde y no te duermes,
que sueñes con los ángeles,
y me acaricies, te rías, te mueras.

No te dejan llegar.
Yo te quiero besar.
Puede ser
ven sin miedo, ven.
¡Qué sueño habré soñado,
qué extraña esta amargura!
Vuelve luz, vuelve.
Tanta noche asusta a mi amado.

Yo te quiero cuidar.
Yo quisiera morderte más.
Puede ser,
ven conmigo, ven.
Me miras y te ríes,
te escapas, no me quieres.
¡Suéltenme! Me dañan.
No me ayudas y ves que me hieren…


10 – TARJETAS DE SALUDO DE FIN DE AÑO Y NAVIDAD

(Texto: Rubén Olivera, con versiones en estrofas 1 y 5 de Carlos Drummond de Andrade y en estrofa 6 de tarjeta de saludo dejada por los recolectores de residuos de Brazo Oriental en 1981. Música: Sebastiao Biano y Lidio Cavalcanti)

Fue en navidad, su amigo llegó
y sin etiqueta, con su tarjeta lo saludó.
Puede contar, para empezar,
señor cartero, cuál fue el saludo a la ciudad.
Mande mensajes con el pensamiento apenas,
cuando saludos usted mande al mundo entero,
para que así no se multipliquen las penas
que anda cargando siempre su viejo cartero.
Y sin embargo, cuando la veo en la puerta
y está contenta pues de lejos ve que vengo,
si usted supiera que tristeza me despierta
cuando me pide esa carta que no tengo.

Fue en navidad, su amigo llegó
y sin etiqueta, con su tarjeta lo saludó.
puede contar, hay que continuar,
señor lechero, cuál fue el saludo a la ciudad.

Venía la leche en botellas tan bonitas,
se me quejaban siempre de su tintineo,
desde estas fiestas ya se la entrego en bolsitas
y siente nostalgias de su ruido mañanero.
Soy quien recibe primero su mal humor
su buen lechero que si se duerme lo llama,
quien los conoce de piyama y camisón
y solamente su cortesía reclama.

Fue en navidad, su amigo llegó
y sin etiqueta , con su tarjeta lo saludó.
Puede contar, hay que terminar
señor basurero, cuál fue el saludo a la ciudad.

Si me permite hago un alto en mi labor
y aprovechando que ahora es la navidad,
voy a pedirle con respeto por favor
que su basura huela un poco menos mal.
Siempre confiamos que no le ofusque el orgullo
y así esperamos que aparezca su nobleza
cuando en su casa vuelva a sentir el barullo
que viene haciendo el camión de la limpieza.

Ya nos contó, fue para usted,
de quien ve su vida por lo que tira,
fue para usted.
Fue en navidad, su amigo llegó
y sin etiqueta con su tarjeta lo saludó.

11 – A PESAR DE TODO

Yo me puse a explicar mucho
yo me puse a aclarar tanto
no te supe decir: si vos estás no va a importar nada;
dije que lo intenté todo,
que por qué me mirás quieta
que si no vas a hablar te irás, te vas,
serás ayer pronto.

Yo no supe gritar, digo,
que no supe llorar, digo,
me puse a perdonar, a buscar culpas
a aclarar tanto;
me olvidé de mirar dentro
me olvidé de buscar dentro
me olvidé de sentir, te irtás, te vas,
serás ayer pronto.

Que aunque no traigas paz, sigo,
y es volver a empezar, sigo,
que así caiga mil veces te acompaño
estoy con vos, digo,
que prefiero tu amor, digo,
aunque traigas dolor, siempre,
me olvidé de sentir, te irás, te vas, serás,
te irás, te vas,
serás otro final
la luz de un sol frío.

12 – LAS MADRES
(Voz y guitarra: Rubén Olivera. Clarinetes: Roberto García. Piano: Ernesto Hidalgo. Contrabajo: Miguel Pose. Arreglo: Ernesto Hidalgo)

Vecinos y parientes dirán “no busques”
tu hijo ya no está, dirán “no busques”
mejor es olvidar, dirán “no busques”
pero ella en su mirada dice…

Consejos y el temor dirán “no busques”
deja todo como está, dirán “no busques”
¿qué esperas tanto tiempo”
ya no busques
pero ella en su mirada dice…

¿Dónde está el olvido,
quién habla de espera?
Que aquí yo lo busco sea como sea.
Adiós al cansancio
adiós a los años
adiós las mentiras
adiós los engaños.
Y la madre crece, la madre florece,
la madre remonta de sus cacerolas
y ¡alto, quién vive!
se defiende y sigue…

¿Dónde está el olvido,
quién habla de espera?
¿Dónde está el olvido?
¿Quién habla?
¿Dónde está el olvido?
¿Dónde está?

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Pájaros (Ayuí/Tacuabé a/e24k, 1981)

1 – TU CARTA
(Texto y música: Rubén Olivera)

Hoy tu carta llegó y me trajo tu adiós,
hoy tu carta llegó, muchacha,
y el mundo se quebró;
y entre tanto dolor muchacha,
se aparece este son.

Ay, y aquí voy bailando casi jugando conmigo
ay, te voy olvidando ya me descuido – no debo -.

Es que no veré más tras tus lentes el mar
ni bandadas de cartas, lejos,
que te iban a buscar;
ellas no valen lo que un solo beso,
el que te quise dar.

Y levanto el amor, ahora lo voy a alzar,
para que te haga adiós, muchacha
-ahora lo voy a alzar-;
hacele adiós con la manito, amor,
que ella te dio calor.

Ya no puedo cantar, ya no puedo tocar,
es que el son se me va, muchacha,
que estoy triste demás;
y qué pasará, muchacha,
cuando el son no esté más.

2 – JUEGAN LOS NIÑOS EN MADRID
(Texto: Erich Weinert. Traducción: José Agustín Goytisolo.  Música: Rubén Olivera)

¿Estás sola, María?
¡Ven conmigo a mi jardín!
Pero ¿y la puerta?
¡Ah, búscala!

Cantan y saltan los niños en el corro
y se excitan y alegran con su griterío.
Y María está sentada en una piedra:
con sólo una pierna no puedo bailar.
Con la pierna buena marca la cadencia
y con la otra media la quiere marcar.

Con cautela llega Pedrito hasta el corro
y a tientas busca ligero entre las caras,
con los ojos grandes busca en derredor:
los ojos de Pedro no verán ya más.

Y apenas ha empezado a oscurecer
truena y ulula de nuevo sobre la ciudad.
Y el miedo agranda los ojos de los niños,
Y sus acaloradas manos se desunen.

Mas cuando resuena el último estampido
la calle de nuevo se llena de niños,
y donde la muerte descargó su mazazo
canta la vida invencible:
¿Estás sola, María?
¡Ven conmigo a mi jardín!
Pero ¿y la puerta?
¡Ah, búscala!

3 – ANADAMALA
(Texto y música: Fernando Cabrera)

La rambla que se aluna,
la luna que se ablanda
en tus ojos firmes
La noche que se acerca,
la luz que se deshace
en tus ojos tibios
Anadamala, Ana nada dama mañana.

Yo madrugué tu cuerpo
muy avanzado el día
m m m m m m
Yo te grité del muerto
grito de la afonía
m m m m m m
Anadamala, Ana nada dama mañana
dama mañana.

Me dejaste una esquela
m m m m m m
m m de agua con prisa
Me dejaste una estela
m m m m m m
de agua con brisa
Anadamala, Ana nada dama mañana
dama maraña
dama Mariana.

4 – AL PADRE
(Texto y música: Rubén Olivera)

Todo por ustedes decías.
Todo por los hijos, mujer,
y el taller te tiraba a la calle.

Te soltaba con la barba crecida
te escupía con el cuerpo sin sangre
te robaba la vida.
Por nosotros (y nunca te veía).
Por nosotros (y tu tristeza ahogaba).
te robaban la vida.

Porque no estás hace tiempo
y aún te hablo muy bajo.
Porque tu retrato oscila
en las tardes de viento.
Porque te llevo a cuestas
y en mí aún el niño
te encuentra por la noche
asomado a su ventana
y te oye el corazón
con esta sensación
de no haberte querido.

5 – A REDOBLAR
(Texto y música: Mauricio Ubal y Rubén Olivera)

Volverá la alegría a enredarse con tu voz
a medirse en tus manos y a apoyarse en tu sudor.
borrará duras muecas pintadas
sobre un frágil cartón de silencio
y en aliento de murga saldrá.

A redoblar…
A redoblar muchachos esta noche
cada cual sobre su sombra
cada cual sobre su asombro a redoblar
desterrando
desterrando la falsa emoción el la la la
el beso fugaz,
la mascarita de la fe.

A redoblar…
A redoblar muchachos que la noche
nos presta sus camiones y en su espalda
de balcones y zaguán nos esperan
nos esperan otros redoblantes otra voz
harta de sentir la mordedura del dolor.

A redoblar muchachos la esperanza
que su latido insista en nuestra sangre
para que ésta nunca olvide su rumbo…

Porque el corazón no quiere entonar más retiradas.

6 – SIGLOS
(Texto y música: Rubén Olivera)

Siglos van de ojos que clavan la misma mirada en un punto de luz.
Siglos de vida encerrada rasgando la tapa de un mismo ataúd.
Ya no tengo sueños ni nada ya no tengo nombre ya no sé reír.
Ya no tengo carne ni sesos blanquean mis huesos y debo seguir.
Ya no tengo sueños ni nada ya no tengo nombre camino por
siglos cruzando la historia yo soy la memoria no puedo morir.
Siglos oyendo los gritos de tanto sentirlos sólo sé gritar.
Le cierro los ojos a los muertos los miro en silencio ya no sé llorar.
De ellos saco mi alimento soy el sufrimiento no puedo olvidar.
Ya no tengo sueños ni nada ya no tengo nombre camino por
siglos cruzando los tiempos yo soy el silencio que quiere estallar.
Siglos oyendo los gritos de tanto sentirlos sólo sé gritar.
Le cierro los ojos a los muertos los miro en silencio ya no sé llorar.
De ellos saco mi alimento soy el sufrimiento no puedo olvidar.
Ya no tengo sueños, ya no tengo nada, ya no tengo nombre, voy siempre por
siglos de vida encerrada rasgando la tapa de un mismo ataúd.
Siglos van de ojos que clavan la misma mirada en un punto de luz.
Siglos cruzando la historia yo soy la memoria no puedo morir.

7 – QUÉ PALABRA TE DIJERA
(Texto: Violeta Parra.  Música: Isabel Parra.)

Qué palabra te dijera
que llegue a tu corazón
con la fuerza que al enfermo
lleva la muerte su voz
reinando sobre lo humano
y toda la creación.

Cuando yo la modulaba
sólo pensaba en tu amor
de manera que mi orilla
con la tuya se juntó
y fue tan vivo el recuerdo
que en mi alma se dibujó.

Mariposa que dormía
tranquila dentro de mí
se despertó de repente
queriéndoseme salir
por todos los caminitos
de mi cerebro sin fin.

Como no tengo palabras
que aclaren mi corazón
te mandaré por el aire
el eco de mi canción
en ella va dibujada
la forma de mi pasión.

8 – MATINAL
(Texto y música: Guzmán Patini Izás (en probable colaboración con Julio Reina))

Eres la luz matinal,
la ramita florecida
donde el churrinche anida
en el tierno manantial.
Tordo, boyero o zorzal,
trino felíz, alborada,
la cuerda mejor templada
de mi guitarra campera,
la tórtola plañidera
que solloza en mi enramada.

Eres miel de camoatí,
calandria que al sol le canta
cuando apenas se levanta
sobre una margen del Yí.
Florcita de macachín,
trébol de hojas perfumadas,
el candor de las pintadas
margaritas de las lomas,
el canto de la paloma
y el glu glu de la cañada.

Eres décima de amor
que en mi guitarra palpita,
amorosa vidalita
del gaucho más payador.
Ausencia del picaflor
busca en la flor apreciada,
eres la brisa impregnada
con aromas de gramilla
jugando con la golilla
que llevo al cuello anudada.

Uruguaya de mi vida,
trigueñita encantadora
cuyo mirar seductor
llevo en el alma prendida.
Por mi sien abatida
de tus labios el calor
para aplacar el dolor
inmenso que me devora
cuando mi guitarra llora
unas décimas de amor.

9 – A JOSÉ
(Texto: José Luis Masa.  Música: Rubén Olivera)

A José lo llevaron
con la nuca hecha un nido
de pájaros y miedo,
con cemento en el pelo
y cal en las entrañas,
con la novia y el beso
y un poco de ambulancia.

Lo metieron de punta en el olvido
sonriente y revocado.
a mitad de un agosto sin sentido
un pequeño agosto tributario.

Parecía un jinete
cabalgando el andamio
en su postrer figura
de campeador a plazos.
Y la gente inaugura sus ambientes
con fantasmas obreros merodeando
porque José deambula en los pasillos
con sus recuerdos de peón y sus cucharas
y sus detenidas ganas de muchacho.

10 – CURRUCHÁ
(Canción folclórica venezolana recogida por Juan Bautista Plaza.)

A mi negra la quiero la quiero
más que a la cotiza que llevo en el pie.
A mi negra la quiero la quiero
más que a la tinaja cuando tengo sed.
A mi negra la quiero la quiero
más que a mi chinchorro que me hace soñar
más que al penco alazán que en el pueblo
mil lazos coleando me ha hecho ganar.

Cuando baila mi negra un joropo
mi alma zapatea por dentro de mí
y al compás del puntero y talón
y al compás de la quirpa sin fin
con qué gracia menea la cadera
ay mi negra que me hace perder la razón
curruchá
con que gracia menea la cadera
ay mi negra que me hace perder la razón.

Si a mi negra la miro en los ojos
se pone más roja que el paraguatá
cuya flor es incendio del bosque
estación de abejas licor de panal.
Si me rozo con ella en el baile
me sube el cogote un inmenso calor
pues hornalla ‘ e trapiche es mi negra
que vuelve cenizas mis leños de amor.

11 – PÁJAROS
(Texto: Hugo Midón.  Música: Rubén Olivera)

El señor director y la señora maestra
dicen:
estos chicos tienen pájaros en la cabeza;
dicen:
pájaros, eso tienen, pájaros.

Y si tienen pájaros desconocidos,
pájaros de todos los colores, de todas las tierras,
pájaros que encerrados se mueren de tristeza,
el señor director y la señora maestra
dicen:
no, no puede ser.
¿Pájaros en la escuela?
No, no puede ser.
Mañana como trabajo manual
les cortaremos las alas.
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